206. Calcificaciones distróficas + Síndrome de Haglund.

En ocasiones, en las exploraciones musculares que realizamos podemos encontrarnos con calcificaciones que no tenemos que tener en esa anatomía. En muscular vemos muchas en la exploración ecográfica del hombro, muy habitualmente en el supraespinoso.

Hoy vamos a detenernos en unas calcificaciones menos habituales dentro de una exploración que se realiza muy asíduamente en eco muscular, como es la exploración del Tendón de Aquiles. Después finalizamos con el Síndrome de Haglund

El Aquiles es el tendón de los gemelos y el sóleo que inserta en la cara posterior de la pierna, en el calcáneo. Sus fibras son alargadas, es un tendón muy potente, muy superficial, ecogénico, superficial a la grasa de Kager.

Hoy tenemos mezcolanza de casos, empezamos un paciente de avanzada edad que acude a su médico por un dolor invalidante que comienza a los pocos minutos de comenzar la deambulación y que le impide caminar, pero lo dicho, vamos a mezclar casos e imágenes de diferentes pacientes para que te hagas una idea general, terminando con el Síndrome de Haglund que le da título al Post.

Posicionamos al paciente en decúbito prono, los pies colgando al final de la camilla, y haciendo una hiperflexión dorsal del pie tobillo con el fin de tensar el Aquiles, gel y sonda de alta frecuencia y empezamos.

Nuestro objetivo es ver esto:

Normalidad, en la imagen 1 y 2 ves un aquiles normal.

El paciente en cuestión tenía una exploración que al poco de empezar me llamó la atención porque en la zona de máximo dolor referido por el paciente, encontré unas imágenes hiperecogénicas, redondeadas, pero irregulares, de multitud de tamaños distribuidas aleatoriamente a lo largo del tendón y que dejaban sombra acústica posterior, siendo más evidentes a unos cinco centímetros de la inserción calcánea.

El paciente nos comenta que había sido futbolista, que había padecido lesiones en la región que estábamos estudiando. Me sirvió de mucha ayuda su comentario, porque estaba viendo que ademas de los hallazgos comentados el aquiles estaba muy engrosado , típico de tendinopatía, pero es esa misma localización, las fibras más superficiales del tendón estaban retraídas y mostraban un pequeño muñón que estaba en relación con una lesión antigua puesto que no tenía dolor agudo ni líquido.

El paciente tenía una rotura de fibras con arrancamiento de fibras superficiales del tendón de aquiles. Tendinopatía del tendón. Calcificaciones distróficas, que son aquellas que aparecen en el tejido dañado o necrosado, tienen el aspecto que he descrito con anterioridad y son muy típicas en la ecografía de mama, donde podemos verlas en zonas necróticas del tejido mamario, donde se observan muy habitualmente con mamografía y si son de un tamaño considerable, se observan también con ecografía

La aparición de estas calcificaciones me llevó a pensar que la presencia de calcio pudiese corresponder a avulsiones de materíal óseo correspondiente al calcáneo, es decir, roturas del Aquiles con arrancamiento de la inserción del hueso. En muchas ocasiones el tendón de aquiles calcifica en su inserción, normalmente son calcificaciones lineales que están en relación con tendinopatías de inserción, entensopatías, pero en ocasiones estas calcificaciones son muy evidentes, y existe cambios que tanto ecográficamente como físicamente afectan a esta la región y pueden aparecer bultomas y enrojecimiento de la zona, en relación con el síndrome de Haglund.

En el texto anterior hemos visto enmarañadamente muchos conceptos asociados a patologías que pueden darse en esta pequeña región del Aquiles. He nombrado el Síndrome de Haglund. Este es un síndrome que incluye tres aspectos, a nivel del aspecto posterior del calcáneo con una afectación de la bursa retroaquílea debido a la presencia de una exóstosis.

En muchas ocasiones vamos a encontrar calcificaciones de inserción o entensopatías, pero ver ecográficamente la afectación de la bursa es mucho menor. En muchas ocasiones, la radióloga necesita ampliaciones de estudio con radiología simple y con RMN para poder efectuar convenientemente este diagnóstico y nosotros, tenemos que ser muy minuciosos en la exploración ecográfica de esta región, conocer perfectamente ecoarquitectura normal de la región para poder identificar tanto los calcios insercionales como la bursitis retroaquílea, amén de la tendinopatía, ni que decir tiene a complicaciones tendinosas derivadas de estado avanzados de la patología como pudieran ser la roturas insercionales, parciales o totales.

Vamos a ir ahora paso a paso, después de todo este texto que te has leído, queda lo mejor para el final, como son las imágenes.

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Las imágenes 1 y 2 son la normalidad, es lo que casi nunca solemos ver en este tipo de estudios, pero en ocasiones sí, y como además cuando realizamos este protocolo, siempre es recomendable explorar lado contralateral, podemos muchas veces comparar la región patológica con la normal. El aquiles lo estudiamos siempre en toda su longitud, desde la inserción hasta su origen, en eje corto y en eje largo. Fijándonos bien en toda la ecoestructura posterior de la pierna y estudiando la profundidad de la grasa de Kager.

Las fibras del tendón son alargadas, lineales, tensas con las flexión dorsal.

Ojo con la anisotropía, la hipoecogenicidad producida el ligero cambio de angulación del tendón cuando inserta en el calcáneo posterior…La clave, hiperflexión dorsal, mucho gel y amoldar la posición de la sonda para estudiar estas fibras insercionales.

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Lo más habitual es encontrar una tendinopatía del tendón, donde vamos a ver un tendón engrosado, hipoecogénico, normalmente a 5 cms de la inserción. Como puedes ver en la imagen 3. Vamos a ver varios grados en función de la afectación del tendón, puede ser global o afectar a fibras profundas o superficiales…siempre recurrir al estudio contralateral.

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En la imagen 4 aparecen los calcios lineales, típicos de las entensopatías de inserción y que también fluctuarán según el grado de afectación locorregional.

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Imágenes de calcificaciones groseras, distróficas, con su sombra acústica posterior, superficiales y profundas, con diferentes tipos de tamaños. En la imagen 7 las ves en eje corto.

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Ambas apariencias de las calcificaciones suelen verse acompañadas de tendinopatías, como muy puedes ver en la imagen 8 donde se demuestra un aumento del vientre del tendón marcado por la línea rosa, y como hemos dicho anteriormente, comos a unos 5 cms de la inserción.

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Desde la inserción hasta el origen el aquiles es muy largo, usar imagen panorámica nos ayudará a tener una idea global de todo el tendón, la orografía es complicada, no es facil el apoyo, el tendón es muy fino, y el recorrido de todo el tendón requiere técnica, tiempo…básicamente, no desesperes. En la imagen 9 tienes una panorámica con la gran cantidad de calcios distróficos que afectan a este tendón.

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Podemos encontrar calcificaciones muy groseras, insercionales y no insercionales, con tendinopatía asociada, como ves en la imagen 10.

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Si observamos la bursitis retroaquílea de la imagen 11(flechas amarillas), además la exóstosis de la imagen 13 y deformidad en la piel, observable sin ecografía podemos estar ante un síndrome de Haglund de esos de libro…y tendremos una imagen ecográfica como la de la imagen 14.

Como has visto en la imagen 1, la bursa retroaquílea no debe verse, ese receso debe tener como mucho una mínima cantidad de líquido, que como digo es normal, pero no lo que observamos en la imagen 11 donde vemos una imagen heterogénea ocupando esa región.

Corrobora si el paciente tiene estudios radiológicos simples que estén en concordancia con la imagen 10, por ejemplo, la imagen 12.

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La flecha amarilla indica la que en la parte posterior del calcáneo existe un calcio tosco en esta rx lateral del pie en carga, pero es en la inserción, cuidado con esto, cuando se produce el Haglund, no es en la inserción, es antes, y se debe a la exostosis mencionada con anterioridad, mira, compara imagen 12 e imagen 13. La flecha roja es indicativa de Síndrome de Haglund.

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En la imagen 14, como no podía ser de otra manera, observamos todo y es por definición la típica imagen de S.Haglund.


Se me desmadrado este macro post, empecé por una cosa y he terminado en otra…mucho más interesante, la verdad y al final todo ha sido un totum revolutum.


Buena madrugada…

205. Semiología y tumoración renal.

En el post de hoy, desde un oasis, vamos a ver varias imágenes, pero son importantes dos imágenes. De dos personas distintas. Con una lesión en una misma localización anatómica. Una benigna y la otra maligna.

El corte pertenece al polo superior del riñón derecho en el estudio de protocolo de ecografía de abdomen. La conseguimos haciendo este corte:

Este es el modo en el que vamos a colocar el transductor, es un corte longitudinal, donde vemos dibujada la anatomía ecográfica de la imagen 1, de superficial a profundo, piel y tejido celular subcutáneo, inapreciable, pared a abdominal y musculatura superficial, no dibujada, y luego órganos compactos, hígado, riñón derecho, entre ambos, le espacio de Morrison…más profundo el psoas iliaco. El riñón derecho dividido en corteza y seno renal, hipoecogénica e hiperecogénica respectivamente.

La angulación del transductor nos dará visualización de estas estructuras y otras no visibles en otro corte, pero localizadas en esa misma geografía como puede ser la adrenal derecha. El manejo de la técnica es vital.

En la imagen 1 ves normalidad. La anatomía básica es vital, la semiología que nos habla de isoecogenicidad entre la corteza renal y el parénquima hepático cuando ambos están en situación de normalidad. Esto es básico en esta ecoarquitectura global donde conviven ambos órganos.

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En la imagen 2 ves una lesión grande, redonda, de aspecto quístico, anecoica de bordes bien definidos y finos, con buena transmisión de sonido.

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En la imagen 3,4 y 5 ves una lesión en la misma localización, ecogénica, sólida, heterogénea, redonda y de gran tamaño, lobulada. Tiene vascularización y es heterogénea. Flecha amarilla.

Ambas lesiones ubicadas en el polo superior del riñón derecho. más profundo que el polo inferior, normal, desde el punto de vista ecográfico, según la disposición de la sonda y la situación espacial del riñón en la anatomía humana de modo general, siempre a expensas de rotaciones y variantes de la normalidad.

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La semiología nos sirve para identificar lesiones, que la radióloga pueda discernir si éstas, por su aspecto ecográfico, son o no son compatibles con malignidad y en este caso ampliar el estudio si lo considerase oportuno con CT o RMN.

Nos quedamos con la imagen 3 y 4, y en este caso observamos que es una lesión que la paciente ya tenía años atrás y que fue objetivada ecográficamente, de menor tamaño y que en tres años ha crecido considerablemente y que no ha sido tratada durante este tiempo por motivos que desconozco.

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En conclusión, siempre muy atentos a la ecoanatomía normal, su semiología, siempre muy atenta a los posibles cambios, si estos son lesiones ocupantes de espacio, si estas son quísticas o solidas, ojo con la quísticas que pueden ser con contenido y entrarían a ser valoradas por la clasificación Bosniak. Esta clasificación la veremos más adelante, cuando tenga el material necesario clasificado para exponer.

Un aperitivo de estos hallazgos en las imagen 7, sonde observas dos lesiones unidas, exofíticas, una quística y otra no, muy difícil de visualizar por las características del paciente y que debió ser diagnosticado por CT. Las flechas amarillas marcan una lesión quística, las rojas una lesión no quística, lo ves mejor en la imagen 8 donde puedes ver ambas medidas mejor definidas y medidas.

Como digo, dejo pendiente la clasificación bosniak para cuando tenga todo bien documentado.

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150. Índice.


El Mar.La cura.Podría vivir siempre a tu lado, aunque solo pudiese verte…

204. Quiste de Nuck.

La exploración de la región inguinal va dirigida normalmente a la confirmación ante sospecha de hernia en esa localización. Aquí ya hemos visto muchas hernia inguinales, hay varios post dedicados a esta patología, sabemos que la hernia puede tener contenido graso y en casos más importantes esa hernia puede contener asas de intestino.

En muy pocas ocasiones, vamos a encontrar el caso que os traigo hoy, pero hay que saber para reconocer esta patología y por eso os la comento en este breve post de primeros de Julio.

Acude a la sección de ecografía del Servicio de Radiología del Hospital una mujer de 60 años que presenta un bulto en la región inguinal derecha no doloroso, tras la exploración de su médico de cabecera es enviada para realización de ecografía de partes blandas de la región inguinal derecha con sospecha de hernia inguinal.

Tumbamos a la paciente en decúbito supino y exploramos de región inguinal derecha con técnica habitual, sonda lineal de alta frecuencia y ajuste apropiado de los parámetros técnicos.

Al ser mujer la ecoestructura de referencia para el estudio de la región inguinal varía respecto del hombre. En el hombre siempre es bueno localizar el canal inguinal, partiendo desde el testículo, localizamos el paquete vasculonervioso que desfila por el trayecto del canal y lo seguimos hacia craneal, con el ejercicio de Valsalva veremos si por ese canal se mete grasa o intestino. Bien, en la mujer es algo diferente, este canal no es evidente ecográficamente, nos valdremos en esta ocasión de los grandes vasos femorales y estudiaremos la región que parte desde esta localización y que desciende por la ingle hacia los labios mayores de la vulva.

En el caso que te traigo hoy no hizo falta buscar mucho, nada más poner la zona en corte transverso en la región inguinal derecha, cerca de los labios mayores, la paciente tenía una masa blanda, ligeramente dolorosa durante la exploración que había aumentado ligeramente tiempo atrás y que ecográficamente tenía un aspecto anecoico,imagen 1, de paredes finas, más grande en su eje lateral que en el eje antero posterior y que se deformaba con la ligera presión del transductor y que no modificaba su ecoestructura con la maniobra de Valsalva.

En cuanto localicé este hallazgo realicé corte transverso (imagen 2) y longitudinal (imagen 1), con medidas y estudio en modo doppler para ver vascularización (imagen 3, flecha amarilla), seguidamente, era muy importante asegurar algunas referencias locoregionales como los grandes vasos femorales, siempre debemos documentar esta coexistencia y buscar un cuello que puedes observar con las dos flechas rojas de la imagen 1 y que la ecoestructura marca perfectamente al ser anecoica.

Aunque no muchas, ya había visto alguna vez esta entidad y sabía que era un Quiste de Nuck, pero necesitaba buscar los hallazgos anatómico ecográficos previamente comentados, como la localización junto a los grandes vasos y el cuello, para poder presentarlo a la radióloga para que realizase el informe, que corroboró lo que pensaba, lo cual no tiene relevancia alguna. Esta patología puede ser conocida también como Hidrocele de Nuck.

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Tiene que ver con la existencia del proceso vaginal existente durante nuestra vida fetal y que debe cerrarse después del nacimiento tanto en niños como en niñas, si este proceso no se oblitera puede dar patología típica, como criptorquidia, diferentes entidades herniarias, quistes de cordón…Este proceso vaginal debe cerrarse, como ya he comentado cortando la comunicación entre el escroto o labios mayores y la cavidad peritoneal, es decir, debe cerrar el canal inguinal en niños y el conducto de Nuck en la niñas, los testes usan este canal para descender a la bolsa escrotal, en la niñas se localiza el ligamento redondo.


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