El músculo platisma. Ese gran descubrimiento
En ecografía hay una máxima, lo que no conoces, no lo ves. Llevamos años haciendo ecografía de cuello, de tiroides, y estoy seguro que este músculo que te explico hoy, te ha pasado desapercibido, en algún caso, ni lo conocías, pero a mi me ha encantado estudiarlo y por eso te lo explico aquí. Cuando empiezas a identificarlo correctamente, entiendes mucho mejor el plano superficial del cuello. Y eso, en ecografía, cambia mucho las cosas.
Anatomía

El Platisma es un músculo superficial, plano y muy fino, situado justo por debajo de la piel y del tejido celular subcutáneo, es el músculo más superficial del cuello.
Por encima de él solo encontramos piel y grasa, tejido celular subcutáneo en más o menos medida. Por debajo, ya entramos en estructuras más profundas del cuello anterior.
Te presento al músculo, en una imagen, como mejor puedo hacerlo, luego vamos a ir viendo sus relaciones anatómicas.

Ahí es donde empiezan a aparecer músculos como:
- El Esternocleidomastoideo ECM
- Los músculos infrahioideos (Omohioideo, Esternohioideo, Esternotiroideo)
- Glándula tiroidea
- Y más profundo aún, el paquete vascular con la carótida y la yugular

Por eso, el Platisma tiene una importancia clave: Marca el límite entre lo superficial y lo profundo en el cuello.
El Platisma no debe interpretarse como un músculo convencional. La anatomía moderna demuestra que no presenta un origen ni una inserción definidos en términos clásicos, lo que obliga a cambiar el enfoque al explorarlo con ecografía.

En su porción craneal, se inserta principalmente en la mandíbula y, sobre todo, en la piel y musculatura facial, conectando con el Orbicular de la boca y el Depresor del ángulo de la boca. La inserción ósea es secundaria, predominando su función en la mímica facial. Además algunos estudios dicen que depende tambien de la edad del porteador, acortándose la inserción proximal con la edad del porteador.
Su origen o porción caudal es difuso y superficial, localizado en el tejido subcutáneo infraclavicular y en la fascia superficial de la región clavicular, extendiéndose sobre el Pectoral mayor y el Deltoides. El estudio de Hwang K (2017) confirma que en la mayoría de los casos se inicia en la región torácica superior anterior a la clavícula, reforzando su naturaleza fascial y no ósea. Es un músculo apasionante.

Funcionalmente, el Platisma está adherido a la piel y tejido celular subcutáneo y a la fascia profunda en todo su trayecto. Esto explica su aspecto laminar, su escasa definición anatómica y su comportamiento dinámico, así como la aparición de bandas platismales.
En la práctica, debe entenderse como una estructura cutáneo-fascial continua que conecta el tórax superficial con el cuello y la cara. Por ello, en ecografía no se visualiza como un músculo bien delimitado, sino como una lámina superficial integrada en el tejido subcutáneo.:
La Técnica Ecográfica:
Para identificar correctamente el Platisma, es imprescindible simplificar la técnica. Se requiere una sonda de alta frecuencia, cuanto más alta mejor, no se recomienda Sonda Stick Hockey porque es un músculo muy ancho y largo, de mucha variabilidad presencial anatómica, con el foco en el plano superficial y una profundidad ajustada. Si estos parámetros no son adecuados, el platisma no se visualizará, no porque no esté presente, sino porque la exploración no es correcta. Es muy importante un control especial de la TGC y los Armónicos y otros optimizadores de imagen activados siempre, ojo, porque algunos grados elevado de estos optimizadores pueden «pastelar» demasiado la imagen, necesitamos ver la ecotextura muscular, palabra nueva, que me encanta.
Una vez optimizada la técnica, el platisma se reconoce como una estructura muy fina, hipoecogénica, de aspecto plano y continuo, sin un patrón fibrilar tan evidente como el de otros músculos, repito muy variable en su presentación. Se localiza entre la grasa subcutánea, que es más ecogénica, y los planos musculares profundos, que presentan una arquitectura más definida. Podemos identificarlo como entre dos laminas hiperecogénicas. Como un bocadillo. El ECM siempre nos va a ayudar, un buen libro de anatomía del cuello al lado, tambien.

Un aspecto especialmente útil para su reconocimiento es su comportamiento dinámico. En el caso que da soporte a este post, al solicitar la contracción al paciente, se observa que las fibras laterales tienden a engrosarse, mientras que las fibras mediales se aplanan.


Desde el punto de vista clínico, el Platisma tiene un papel clave como referencia anatómica. Una identificación incorrecta puede llevar a errores en la localización del plano superficial, a una interpretación inadecuada de la profundidad de lesiones y a posibles fallos en procedimientos ecoguiados. Siempre identicar bien, región lateral y medial, estudiar en relajación y usar siempre estudio comparativo.


Por ello, el platisma debe considerarse una estructura clave en ecografía cervical superficial, cuya correcta identificación marca una diferencia significativa en la precisión diagnóstica y en la seguridad de las intervenciones.
Una vista panorámica
El Platisma se presta especialmente bien a la evaluación mediante técnicas de campo extendido. Utilizando el modo panoramic view, es posible realizar un recorrido continuo del músculo y obtener una visión global de su extensión, algo muy útil dada su morfología plana y superficial.
La exploración puede realizarse en eje axial (corte corto respecto al cuello), desplazando la sonda de forma progresiva a lo largo del trayecto del músculo. Esto permite visualizar su continuidad lateral y entender mejor su disposición en el plano subcutáneo. También puede intentarse un estudio bilateral, tratando de integrar ambos lados en una única imagen panorámica.
Sin embargo, esta técnica presenta cierta dificultad al atravesar la región central del cuello, especialmente sobre la tráquea, donde la superficie es más irregular y la transmisión del movimiento de la sonda es menos homogénea. Esto puede generar artefactos o discontinuidades en la reconstrucción de la imagen.
A pesar de estas limitaciones, el platisma, por ser un músculo muy extenso, plano y superficial, se adapta bien a este tipo de exploración, y la panoramic view se convierte en una herramienta especialmente útil para comprender su anatomía global y su continuidad. Podemos medirlo tambien.

Para cerrar el post con una visión rigurosa y útil en práctica clínica, despues de haber revisado mucho, es importante entender que el Platisma no dispone de valores estándar universales de grosor o tamaño como otros músculos. La literatura científica actual describe más su variabilidad anatómica y funcional que una medida normal fija. Por ejemplo, en un estudio reciente sobre su inserción craneal, se observó que la altura máxima de inserción se sitúa en 2,9 ± 1,0 cm por encima del ángulo mandibular, disminuyendo con la edad aproximadamente 0,54 mm por año, lo que confirma que su morfología cambia con el envejecimiento (Hwang et al., 2017; estudios posteriores de validación ecográfica), esto es superinteresante.
Desde el punto de vista anatómico, uno de los hallazgos más relevantes es la variabilidad en la línea media. Pogrel et al. demostraron que solo un 15% de los individuos presenta un platisma fusionado en la región submentoniana, mientras que en el 85% existe dehiscencia medial (Pogrel et al., 1994). Esto tiene implicación directa en ecografía, ya que esa separación puede interpretarse erróneamente como ausencia o discontinuidad patológica cuando en realidad es una variante normal.
En cuanto a la presencia del músculo, la ausencia completa del Platisma es excepcional y no existe un porcentaje fiable bien establecido en grandes series anatómicas. La literatura describe casos aislados de hipoplasia o agenesia, pero no como un hallazgo frecuente ni cuantificable. Por tanto, desde un enfoque clínico riguroso, debe considerarse que el platisma está presente en prácticamente todos los pacientes, aunque con gran variabilidad en su disposición.
La alteración más habitual no es su ausencia, sino su cambio estructural con la edad. Las conocidas bandas platismales representan la manifestación clínica más frecuente. Estudios ecográficos han demostrado que estas bandas corresponden a un comportamiento dinámico real del músculo: durante la contracción, el grosor del platisma aumenta significativamente dentro de la banda (≈37,9%), mientras que en las zonas adyacentes puede incluso disminuir (≈20,3%) (Van der Lei et al., 2023). Esto refuerza la idea de que no se trata solo de un fenómeno estético, sino de una reorganización funcional del músculo y su interacción con la piel y la fascia.
Además, aunque menos frecuente, el Platisma puede tener implicación en patología neuromuscular, especialmente en sinquinesias tras parálisis facial, donde su identificación es clave para tratamientos dirigidos como la infiltración con toxina botulínica.
En fisoterapia, lo más revelante y no objeto de este post, es destacar que la alteración más frecuente es la hipertonía o disfunción miofascial, relacionada con tensión cervical, estrés o sobreuso de la musculatura superficial. En estos casos, el Platisma puede desarrollar puntos gatillo miofasciales (un día nos contará esto el Dr. en Fisioterapia, el Profesor Javier Álvarez) generando dolor difuso en la región cervical anterior o sensación de tirantez. Aunque menos estudiado que otros músculos, su implicación se describe dentro del síndrome de dolor miofascial cervical (Simons et al., Travell & Simons).
En el ámbito neurológico, el Platisma cobra más importancia. En casos de parálisis facial periférica, puede aparecer debilidad, asimetría o incluso sinquinesias, donde el Platisma se activa de forma involuntaria durante otros movimientos faciales. Esto es clínicamente relevante en fisioterapia neurológica, especialmente en la reeducación facial (Beurskens & Heymans, 2006).
En conjunto, el Platisma debe entenderse como una estructura altamente variable, dinámica y poco estandarizable, donde lo importante no es memorizar medidas, sino comprender su comportamiento. Desde el punto de vista ecográfico, esto se traduce en una idea clave: no buscamos un valor normal, sino reconocer un patrón anatómico superficial, continuo y funcional, cuya correcta identificación evita errores en la valoración de planos, lesiones y procedimientos ecoguiados.
Gracias.












































