227. Quiste epidermoide.

Otra presentación de bultomas que estudiamos a diario en cualquier sala de ecografía muscular, son los conocidos quistes. Estos quistes pueden adoptar varias apariencias, una de ellas son las que se conocen como quistes epidermoides y tienes, como te he comentado, una amplia amalgama de aspectos ecográficos.

Pueden aparecer en cualquier localización de la anatomía humana, aunque tienen predilección por algunas.

En este post, mucho más corto que el del fin de semana pasado, no quiero aburrirte, vas a ver un caso. Una mujer octogenaria que presenta una tumoración palpable y superficial.

Aunque veas menos imágenes de lo habitual el protocolo de estudio siempre es igual, localización, medidas, vascularización.

Te pongo primero las imágenes:

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Lo primero que quiero que tengas en cuenta es la localización del bulto, ves que es supersuperficial. Para estudiar este tipo de lesiones lo que debes hacer es tener una buena capa de gel sobre el tumor. Esto se hace con efecto de apoyar la sonda sobre el gel y no sobre la piel para no deformar la lesión, así que es muy importante la técnica y pericia de la operadora que esté ejecutando el estudio.

Lo segundo es localizarlo perfectamente en su ubicación, y ver a qué planos pertenece, si está tocando o no la estructuras que están a su alrededor. En el caso de esta lesión vemos que está en justo debajo de la piel, en el escaso espesor de tejido celular subcutáneo que existe en la región frontal, que es donde la mujer tenía este tumor.

Tercero y último. Ahora lo medimos y lo estudiamos ecográficamente, acotándolo. La semiología es importante, en este caso, el tumor tiene un aspecto hipoecogénico, pero en el centro es hiperecogénico, pero además, dentro de esta hiperecogenicidad existe un grado más de hiperecogenicidad perteneciente a una calcificación grosera. Sus bordes son definidos y con la salvedad de las zonas de calcio, el tumor transmite bien. Su aspecto es heterogéneo, no presenta vascularización, la que ves en la imagen es artefacto de aliasing provocado por el calcio de la lesión.

En estos casos donde el tumor está tan cerca del hueso hay que asegurarse de que éste está indemne. Se demuestra que la lesión no afecta al hueso y que está circunscrita al ámbito puramente subcutáneo.

El diagnóstico final por parte del radiólogo es de “quiste epidermoide”, mal llamado sebáceo, es un quiste cutáneo benigno, de origen congénito o adquirido, que se origina a partir de la epidermis y que contiene queratina y no material sebáceo.

Para terminar una imagen curiosa, la misma paciente fue sometida a un TC de Cráneo poco tiempo después por patología que no viene al caso comentar, mira la imagen y lo que marca la flecha amarilla…no reconocí a la paciente, supe quien era cuando reconocí la lesión que semanas antes yo mismo le había estudiado y me acordé de lo que estuvimos hablando esa tarde…


150. Índice.


Con mal de altura, pero el camino marca una sola dirección. Y una dirección es mucho más que un resultado, de esto último no estoy nada convencido.