488. Ecografía Tiroidea

Nódulos tiroideos, líneas rojas

Cuando realizamos una exploración ecográfica del cuello es relativamente frecuente encontrarnos, de manera intencionada o incidental, con lesiones nodulares tiroideas.

Y aquí comienza una parte fundamental de la ecografía: observar, y reconocer la semiología de la lesión que tenemos delante. Quédate hasta el final, te gustará.

En la imagen superior encontramos un ejemplo prácticamente paradigmático de lesión quística tiroidea con criterios ecográficos de benignidad.

Se trata de una lesión de contenido líquido, anecoica, homogénea, con márgenes lisos y perfectamente definidos, morfología regular y una adecuada transmisión del ultrasonido a través de su contenido.

Precisamente por esa escasa atenuación del haz al atravesar el líquido aparece otro signo ecográfico característico: el refuerzo acústico posterior, observándose una mayor ecogenicidad distal a la lesión.

En conjunto, estamos ante una imagen con una semiología ecográfica claramente tranquilizadora.

¿Y qué ocurre cuando la imagen cambia?

En la parte inferior encontramos una situación completamente diferente.

La lesión ya no presenta los criterios ecográficos característicos de un quiste simple y debemos analizarla cuidadosamente.

Cuando estudiamos un nódulo tiroideo debemos valorar sistemáticamente su composición, ecogenicidad, forma, márgenes y presencia de focos ecogénicos o calcificaciones.

Entre los hallazgos que incrementan la sospecha ecográfica se encuentran:

  • Composición predominantemente sólida.
  • Hipoecogenicidad, especialmente cuando es marcada.
  • Márgenes irregulares o lobulados.
  • Morfología más alta que ancha.
  • Presencia de focos ecogénicos puntiformes o microcalcificaciones.
  • Signos de posible extensión extratiroidea.

La presencia de uno o varios de estos hallazgos no significa automáticamente que estemos ante una lesión maligna. Significa que la lesión no presenta una semiología inequívocamente benigna y que debe ser correctamente caracterizada y estratificada mediante los sistemas establecidos para el estudio del nódulo tiroideo.

Además, debemos tener cuidado con algunas simplificaciones. Por ejemplo, una macrocalcificación aislada no implica necesariamente malignidad y debe interpretarse junto con el resto de las características ecográficas del nódulo.

La imagen inferior a la del quiste, es un claro ejemplo de un nódulo cuyos hallazgos ecográficos no concuerdan con una semiología benigna. Mira:

Ojo. Línea Roja.

Este concepto resulta especialmente importante cuando la ecografía cervical se realiza desde diferentes ámbitos profesionales.

Un fisioterapeuta, por ejemplo, puede estar explorando el cuello. Un anestesista puede estar realizando un procedimiento ecoguiado. Un médico de otra especialidad puede encontrarse incidentalmente con una lesión tiroidea, por supuesto un EcoTSID…

Y puede aparecer una imagen que genere dudas. Pasa mucho…

En esas situaciones nuestra responsabilidad es reconocer que existe un hallazgo que se aparta de la normalidad, documentarlo correctamente con imágenes ecográficas de calidad y solicitar su valoración por el especialista adecuado. Documentar siempre…

Y ahí tenemos una figura fundamental: el Radiólogo.

Ante cualquier duda sobre un hallazgo tiroideo incidental o sobre la semiología de un nódulo, debemos consultar con Radiología para que pueda realizarse su correcta caracterización, estratificación del riesgo y, cuando corresponda, establecer la necesidad de seguimiento, estudio citológico mediante PAAF u otras actuaciones.

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