Hoy vamos a comentar la anatomía ecográfica de una rotura intratendinosa de trayecto anfractuoso del tendón del supraespinoso.
La imagen corresponde a un corte axial del tendón del supraespinoso, obtenido con la paciente en posición de Crass, una de las posiciones de referencia para el estudio de este tendón, ya que permite exponer adecuadamente su inserción bajo el arco coracoacromial.

Para conseguir este plano es recomendable realizar una inclinación craneocaudal del transductor de aproximadamente 25-30°, adaptándola siempre a la anatomía del paciente. De este modo se consigue insonar el tendón de forma prácticamente perpendicular, minimizar la anisotropía y obtener una excelente visualización de la cabeza humeral, el cartílago articular y la inserción del supraespinoso.
En la imagen identificamos una ecoanatomía perfectamente reconocible. En profundidad observamos la cabeza del húmero, recubierta por su cartílago articular hialino, sobre la que se dispone el tendón del supraespinoso. Este presenta una marcada heterogeneidad fibrilar y una pérdida parcial de su arquitectura normal, hallazgos compatibles con una tendinopatía degenerativa crónica.
Uno de los hallazgos más característicos es la pérdida del perfil convexo habitual del tendón en su superficie bursal. Se aprecia un hundimiento o decalaje del contorno superficial, sobre el que descansa la bursa subacromiosubdeltoidea, discretamente engrosada. Este aspecto produce el conocido «signo de la rueda pinchada», una denominación descriptiva utilizada para expresar el colapso focal del tendón secundario a la pérdida de espesor provocada por la rotura.
Superficialmente se identifican un músculo deltoides conservado, la fascia superficial, el tejido celular subcutáneo y la piel, completando la ecoanatomía habitual de este plano de exploración.
Quiero que ahora te fijes en la zona marcada con una X. En ella se observa una lesión hipoecogénica intratendinosa con un trayecto claramente irregular. Se trata de una rotura intratendinosa de trayecto anfractuoso, caracterizada por presentar un recorrido sinuoso, escarpado y de bordes dentados, en lugar de una solución de continuidad lineal y uniforme.
Este patrón de rotura suele observarse en tendones sometidos durante años a sobrecarga mecánica y procesos degenerativos crónicos. En las primeras fases aparecen pequeñas fisuras intratendinosas irregulares que, conforme progresa la tendinopatía, aumentan de tamaño, confluyen entre sí y terminan comprometiendo un número creciente de fibras del tendón.
En este caso, la lesión adopta una morfología en X, muy llamativa desde el punto de vista ecográfico, que refleja un patrón de desgarro complejo. Como consecuencia, el tendón pierde parte de su integridad estructural y aparece un adelgazamiento focal de su porción media, responsable del colapso superficial que origina el signo de la rueda pinchada.

Es importante destacar que la disminución de ecogenicidad observada en esta lesión no debe confundirse con anisotropía. La exploración se ha realizado manteniendo una adecuada perpendicularidad del haz ultrasónico sobre el tendón, por lo que la hipoecogenicidad corresponde a una alteración estructural real del tejido tendinoso.
En la práctica clínica, ante una lesión hipoecogénica intratendinosa con trayecto sinuoso, bordes irregulares, alteración de la arquitectura fibrilar y pérdida focal de espesor del tendón, debemos sospechar una rotura intratendinosa de trayecto anfractuoso, un hallazgo característico de la evolución de las tendinopatías degenerativas avanzadas del supraespinoso y que conviene buscar de forma sistemática durante la exploración ecográfica del hombro.
Siempre que encontremos hallazgos no normales, documentamos y comentamos con el radiólogo todos estos hallazgos.